Rugby subacuático
Dos equipos de quince jugadores compiten en una piscina profunda por introducir un balón relleno de solución salina en la cesta rival, situada en el fondo. Se desarrolla en tres dimensiones.
Más allá de la natación y el waterpolo existen disciplinas acuáticas con reglamentos muy elaborados y comunidades sorprendentemente activas. Esta sección explica cómo se juegan, qué vocabulario emplean y qué condiciones de seguridad requieren.
Inventado en Reino Unido a mediados del siglo pasado como forma de entrenamiento invernal para submarinistas, el hockey subacuático se juega en el fondo de una piscina con un stick corto y un disco de plomo recubierto de plástico. Cada equipo está compuesto por diez jugadores, de los que seis se encuentran en el agua y cuatro como suplentes.
La respiración se realiza mediante un tubo de superficie, y cada jugador debe subir a tomar aire con la frecuencia que su capacidad pulmonar le permita. El juego, de carácter estratégico, exige coordinación entre los jugadores que permanecen en el fondo y los que se alternan.
Prácticas que comparten el medio, pero cuyos objetivos y técnicas son muy distintos.
Dos equipos de quince jugadores compiten en una piscina profunda por introducir un balón relleno de solución salina en la cesta rival, situada en el fondo. Se desarrolla en tres dimensiones.
Disciplina en la que se mide la capacidad de contener la respiración en distintas modalidades: estática, dinámica y de profundidad. Exige formación específica y siempre se practica con compañero de seguridad.
Las traineras del Cantábrico y las regatas de llaüts en el Mediterráneo mantienen una tradición marinera de remo con banco fijo, con competiciones de gran seguimiento local.
Modalidad que utiliza una monoaleta o aletas bifin. Incluye pruebas de velocidad en superficie, inmersión y fondo, reguladas por federaciones internacionales.
Quien se acerque a estas disciplinas encontrará términos que no se usan en la natación convencional. Los siguientes aparecen con frecuencia en los reglamentos y en las crónicas de competición.
Puedes ampliar estas definiciones en el glosario deportivo.
Las disciplinas con inmersión implican riesgos específicos que las federaciones tratan en sus protocolos: síncope por hipoxia, barotraumatismos o hipotermia en aguas frías. La norma común es no practicar en solitario y recibir instrucción de personal con titulación acreditada.
Por este motivo, los reportajes de Hesper no describen ejercicios concretos de entrenamiento. Recomendamos consultar la oferta formativa de las federaciones territoriales de actividades subacuáticas y, antes de comenzar, pasar un reconocimiento médico adecuado.